24 de Marzo: Organizarnos para luchar por el camino de la revolución socialista


Organizarnos para luchar,
por el camino de la revolución socialista
 
Hace 35 años, el golpe ejecutado por las fuerzas armadas, y que contó con un amplio apoyo de los partidos políticos patronales y de la clase capitalista en su conjunto, vino a continuar y profundizar la represión del gobierno peronista de Isabel. Su objetivo principal era liquidar las mejores experiencias de organización de la clase obrera, que se fueron construyendo tras años de resistencia y de lucha, y que amenazaban con disputarle seriamente el poder a la burguesía.
Experiencias de organización que tuvieron sus puntos más altos, en el plano sindical, con el desarrollo del clasismo, que impulsó la lucha contra las patronales, el gobierno y la burocracia sindical, como en los casos del SITRAC y el SITRAM, las luchas de Villa Constitución y las Coordinadoras.
Y que también tuvo su correlato en un amplio desarrollo de organizaciones populares (estudiantiles, barriales, culturales) que acompañaron el avance de la clase obrera y jugaron, muchas veces, un rol destacado en la lucha de clases.
Este auge de organización obrera y popular fue posible, y está estrechamente ligado, con el importante desarrollo alcanzado por las organizaciones revolucionarias de la clase trabajadora, que tenían entre sus objetivos estratégicos la toma del poder y el socialismo, y de las cuales el PRT representa la experiencia más alta. Su destacado rol dentro del movimiento obrero y la construcción de un partido político-militar que se dispuso a combatir para disputarle el poder a la burguesía, marcan un ejemplo importante en la actualidad para todos los revolucionarios.
Cuando los militares se retiraron del gobierno en el `83, habiendo cumplido ya los objetivos de desarticular las organizaciones de la clase trabajadora en todos sus niveles (valiéndose de una brutal represión que incluyó todo tipo de torturas y asesinatos) y de avanzar con la aplicación del plan económico que favoreció escandalosamente los negociados del empresariado local y extranjero (a través, por ejemplo, de la gigantesca expansión de la deuda externa) se dio retorno a la “democracia”, cuyos gobiernos fueron en adelante los encargados de continuar con la defensa de los intereses de la clase capitalista. Ese es el rol que hoy cumple el kirchnerismo, que se llena la boca hablando de DDHH, mientras es el gobierno con más presos políticos desde el `83 (más de cien en sus casi ocho años), mata en los barrios con el gatillo fácil (un pibe por día) o con la represión a las movilizaciones populares (con ocho asesinados, sólo en 2010, incluyendo a Mariano Ferreyra), mientras mantiene en la miseria al pueblo trabajador.
Hoy, la clase obrera comienza a recuperar protagonismo. Esto se evidencia con el avance de agrupaciones y delegados que impulsan la organización independiente y la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores, y que comienzan a disputarle algunas instancias de dirección gremial a la podrida burocracia sindical de la CGT y de la CTA, como sucede en el subte, en el neumático o en la alimentación. 
Los revolucionarios debemos ser parte y dar impulso a este proceso de organización y lucha de los trabajadores. Y, fundamentalmente, tenemos una tarea planteada: avanzar en la construcción del partido revolucionario de la clase obrera que organice y lleve adelante la batalla para terminar con la explotación y la miseria de este sistema, por el camino de la revolución socialista.
 
 
 
O.T.R.
ORGANIZACIÓN DE TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS